Dorothea Puente: La casera de la casa de la muerte

Nacida como Dorothea Helen Gray el 9 de enero de 1929 en Redlands, Condado de San Bernardino, California.
Sus padres eran borrachos que trabajaban recogiendo algodón. Estos eran abusivos con Dorothea y en ocasiones ella se veía obligada a urgar en la basura por comida.
Quedó en la orfandad a muy temprana edad luego de que su padre falleciera de tuberculosis y su madre le siguiera poco más tarde al morir en un accidente de moto.
Fue enviada a un orfanato hasta que unos familiares de Fresno, California decidieran hacerse cargo de ella.
Solía mentir sobre su vida al decir que era una de un grupo de hermanos que nacieron y se criaron en Mexico.
A los 16 años se mudó a Olympia, Washington, donde se hizo llamar “Sheri” y trabajó en una tienda de batidos durante el verano de 1945.
Estaba viviendo con una amiga en un motel y trabajando como prostituta cuando conoció a Fred McFaul, un soldado de 22 años.
A unos meses de conocerse, se casaron en Reno. Puente que tenía 16 años dijo tener 30 y llamarse “Sherriale A. Riscile”.
Mcfaul pronto descubrió que Puente era una mentirosa empedernida que solía adornar grandemente sus antecedentes.
Puente y Mcfaul se asentaron en Gardnerville, Nevada donde tuvieron dos hijas.
Dorothea nunca mostró interés en ser madre, envió a su primera hija con familiares y a la segunda la dio en adopción a desconocidos. Volvió a quedar embarazada meses después del nacimiento de su segunda hija, pero sufrió un aborto, tras lo cual McFaul la dejó.
Incapaz de aceptar la realidad, Dorothea mentiría con respecto al desenlace de su primer matrimonio y diría que su esposo había muerto de un paro cardiaco poco después de su boda.

Inicio de su vida criminal

Para conseguir dinero trató de falsificar cheques pero fue descubierta y sentenciada a un año de prisión. Salió bajo libertad condicional a solo seis meses. Poco después salió embarazada de un hombre al que apenas conocía y tuvo a otra niña a la que también dio en adopción.
En 1952 volvió a casarse, en esa ocasión con un hombre de origen sueco llamado Axel Johanson. Johanson era un marino comerciante, que solía ausentarse por períodos prolongados tras los cuáles regresaría a casa para encontrar otros hombres viviendo con su esposa. Su matrimonio duró más de 14 años entre separaciones y reconciliaciones, y estuvo plagado de violencia.
En 1960 fue arrestada en un burdel, el cuál se decía administraba aunque ella alegaba solo estar visitando a una amiga y no saber que se trataba de un prostíbulo. Fue sentenciada a 90 días en prisión. Poco después de salir en libertad fue sentenciada a otros 90 días por vagabundear.
A partir de allí empezó a involucrarse en actividades ilícitas que se fueron agravando con el tiempo.
Su actividad criminal se vio reducida mientras estuvo trabajando como asistente de enfermería, cuidando a ancianos y discapacitados en un hogares privados.
En 1966 se divorció de Johansen y se casó con Roberto Puente, un hombre 19 años menor que ella, en la ciudad de Mexico. El matrimonio solo duró dos años debido a las constantes infidelidades de Roberto. Poco antes de que terminara su matrimonio Dorothea Puente se hizo cargo de una casa de tres niveles y 16 habitaciones en la Calle 2100 F en Sacramento, California. Allí ofrecía albergue a vagabundos y discapacitados del área.
Dorothea puente se casó por cuarta vez en 1976 con uno de sus inquilinos, Pedro Montalvo de 52 años, que era un alcoholico abusivo. El matrimonio duró apenas unos meses, y Puente empezó a pasar tiempo en los bares locales buscando hombres mayores que estuviesen recibiendo beneficios del gobierno. Ella falsificó sus firmas para robar su dinero, pero fue descubierta eventualmente y recibió 34 cargos por fraude. Sirvió cinco años en libertad condicional, durante los cuales continúo cometiendo el mismo fraude. También se le ordenó asistir a terapia donde un psiquiatra le diagnosticó esquizofrenia desorganizada.
De acuerdo a los archivos de la Corte de Apelaciones de California, en 1982 Puente empezó a rentar un apartamento en la Calle 1426 F en Sacramento.

Fuente: murderpedia.org


En Abril de 1982, Ruth Monroe de 61 años se mudó con Puente al ya mencionado apartamento.
Se suponía que Munroe era socia de Puente en un pequeño negocio de un comedor y había escrito a su esposo que residía en un Hospital de Veteranos que se sentía muy emocionada con respecto a esa sociedad y que era optimista en cuanto al futuro.
Según reportes, dos semanas luego de su mudanza al apartamento se encontró con una amiga y le dio que sentía que iba a morir pero que no sabía la razón. Tres días después murió de una sobredosis de Codeína y Tylenol.
Al ser cuestionada por la policía Puente dijo que la mujer estaba muy deprimida debido a que su esposo estaba muy enfermo. La policía le creyó y determinaron que se trataba de un suicidio.
A tan solo unas semanas de este incidente, la policía volvió a cuestionar a Puente debido a acusaciones de que ella había estado drogando hombres para robarles, una de estas a mano de Malcolm McKenzie, un pensionado de 74 años, quien dijo esta le drogó y luego procedió a rebuscar en su casa mientras el observaba incapaz de moverse o hablar. Ella fue sentenciada a cinco años en la Institución para Mujeres de California en Frontera por tres cargos de robo el 18 de Agosto de 1982 y se le ordenó mantenerse alejada de los envejecientes y a no manipular ningún tipo de cheque emitido por el gobierno a nombre de otra persona.
Pero violó esta orden de inmediato cuando, mientras seguía en prisión empezó una relación por correspondencia con Everson Gillmouth, un retirado de 77 años que vivía en Oregon.
Cuando Puente fue liberada en 1985 tras cumplir solo tres años de su sentencia él fue a recogerla en una camioneta Ford roja. También estaba allí, Ricardo Odorica, sobrino de Puente y el dueño de la casa de húespedes de la calle 1426 F donde esta rentaba un apartamento por 200 dólares.
Everson Gillmouth y Dorothea Puente continuaron su relación y muy pronto estuvieron haciendo planes de boda.
Abrieron una cuenta en común y Guillmouth le concedió permiso de retiro en su cuenta de cheques. Entonces Puente le ofreció a Odorica 600 dólares por rentar toda la casa. Así empezó a manejar su propia casa de huéspedes.
En Noviembre de ese mismo año Puente contrató a Ismael Florez para que instalará un panel de madera en su apartamento. Por su labor le dio 800 dólares y una camioneta Ford roja del 1980 en muy buena condición, que era muy similar a la de Everson Gillmouth.
Dorothea Puente le dijo que esta camioneta pertencía a su novio en Los Angeles y que ya no la necesitaba. Entonces le pidió a Florez que le construyera una caja de 6 pies de largo, 3 pies de ancho y una profundidad de 2 pies en la que ella pretendía guardar “libros y otros artículos”. Luego le pidió que le ayudara a llevar esta caja llena a un deposito, a lo que Florez accedió. En el camino Puente le pidió detenerse aun lado de la Garden Highway en el Condado Sutter y lanzar la caja hacia el río en una especie de vertedero no autorizado. Confundido, Florez cuestionó el motivo, pero Puente le dijo que era debido a que la caja solo contenía basura.
El primero de Enero del 1986 unos pescadores encontraron la caja cerca del río e informaron a la policía. Los detectives encontraron en su interior el cuerpo de un hombre mayor vestido con su ropa interior, envuelto en una sabana blanca y atado con cinta adhesiva negra. No tenía heridas visibles y estaba en avanzado estado de descomposición por lo que no le pudieron identificar.
Mientras tanto Puente seguía cobrando los cheques de pensión de Gillmouth y escribió cartas falsas a su familia en las que decía que la razón por la que él no les contactaba era porque se encontraba enfermo.
Mantuvo su negocio de hospedaje, donde tuvo 40 inquilinos nuevos, alcohólicos y drogadictos en su mayoría.
Los inquilinos pagaban 350 dólares al mes por una habitación privada y dos comidas al día, desayuno y cena.
Aunque este negocio le estaba dando buenos beneficios, ella quería más y empezó a frecuentar los bares en busca de nuevos clientes.
Puente siguió hospendando ancianos, y se volvió popular entre los trabajadores sociales por aceptar los casos “difíciles”.
Cada mes Puente recogía el correo de todos los inquilinos antes de que ellos lo hicieran y les daba solo una pequeña parte del dinero que recibían. Este dinero ellos por lo general los gastaban en drogas y alcohol en el bar más cercano, donde eran arrestados por la policía luego de que estos recibieran “pistas anónimas”. Puente tomaba el resto de su dinero durante sus ausencias.
Durante este periodo, los agentes de libertad condicional visitaron a Puente en más de diez ocasiones, y a pesar de las órdenes dadas en sus sentencia en el 1982, ninguno reportó ninguna violación a su libertad condicional.
En los meses siguientes se empezaron a reportar misteriosas desapariciones.
El 19 de Agosto, Betty Palmer, una mujer de 77 años que vivía en la casa de huéspedes de Puente, salió para una cita con el médico y jamás regresó. Semanas más tarde, Dorothea tenía en su posesión una identificación con el nombre de Betty pero su propia fotografía que utilizaba para cobrar los cheques de Betty.
En Febrero del año siguiente Leona Carpenter, de 78 años, fue dada de alta del hospital y dejado al cuidado de Puente, dos semanas después desapareció y jamás se supo de ella otra vez.
En Julio del 1987, James Gallop de 62 años le dijo a su médico que se mudaría en la casa de huéspedes de Dorothea Puente, fue la ultima vez que se le vio.
En Octubre, Vera Martin, también de 62 años, se mudó a la casa de acogida y, al igual que los demás, desapareció.
Bert Montoya, era un hombre callado, aunque cuando hablaba solía hacerlo en español, siendo esta su lengua materna como nativo de Costa Rica que era, al que todos tachaban de alcohólico a pesar de que no tomaba alcohol.
Judy Moise, una voluntaria en el Centro de Volunteers of America en el que Bert solía pasar la noche, se sentía especialmente conmovida por Bert y su gentil forma de ser, y al notar que este no era realmente alcohólico ni drogadicto, decidió buscarle otro lugar para vivir.
Contactó a la embajada estadounidense en Costa Rica y pudo establecer la identidad de Bert (Alvaro José Rafael González Montoya) y conseguir los beneficios que le correspondían.
Así empezó a buscar un lugar donde pudieran aceptar su excentrico comportamiento y cubrieran sus necesidades. Otro de los consejeros del centro le sugirió la Casa de huéspedes de Puente, a la que describió como una amable viuda que tenía experiencia en el cuidado de personas sin hogar y estaba acostumbrada a trabajar con casos de discapacitados y personas problemáticas.
El primero de Febrero de 1988, Judy, acompañada de una amiga, visitaron la casa de Dorothea, quien se mostró más que feliz de recibir a Bert y decía ser más que capaz de manejar sus necesidades, estableciendo que ella también era Hispana, originaria de Mexico. Dos días después de esta visita Bert se mudó a la casa.
Al cabo de unas semanas la condición de Montoya mejoró visiblemente. Tenía mejor aspecto, iba limpio y arreglado. Bajo el cuidado de puente este empezó a cuidarse mejor y hasta volvió a tomar sus medicamentos anti-psicoticos, lo que lo ayudó a estar más lucido y ser capaz de mantener conversaciones.
El 31 de Marzo de 1988, Dorothea y Montoya se dirigieron al edificio de Administración de la Seguridad Social donde ella pidió convertirse en tenedor de los beneficios del señor Montoya quien sufría de retraso mental y por lo tanto era incapaz de hacerse cargo de sus propias finanzas. El personal aceptó su petición por parecer razonable y le hizo llenar un formulario en el que ella dijo ser prima de Bert Montoya.
Poco después aprobaron su aplicación y Dorothea Puente se convirtió en la receptora de los 637 dólares que Bert Montoya recibiría cada mes.
Poco después de esto, Bert también desapareció, Cuando otros inquilinos empezaron a preguntar por él Puente les dijo que este se había ido a Mexico a visitar a su familia.

El descubrimiento de sus asesinatos

Intuyeron que algo andaba mal fue cuando los vecinos notaron las extrañas actividades de un hombre alcohólico y sin hogar al que conocían como Chief, que Puente decía haber “adoptado” y convertido en su hombre de mantenimiento.
Puente hizo que Chief cavara en el sótano y sacara suelo y basura en una carreta. El piso del sótano fue cubierto entonces con una capa de concreto. Chief también instaló un piso de concreto en un garaje en el patio trasero. Poco después de eso Chief desapareció misteriosamente sin dejar rastro alguno.
Los vecinos también empezaron a quejarse de un pútrido olor proveniente de la casa de Dorothea.
Puente excusó el horrible olor diciendo que era un problema con el alcantarillado, o ratas pudriéndose bajo el suelo o una emulsión de pescado que había utilizado para fertilizar el jardín.
Trato de cubrir el hedor esparciendo bolsas de lima y galones de blanqueador por el patio y utilizando aromatizante con esencia de limón por la casa cuando recibía visitas. Pero nada de eso podía contrarrestar el fétido olor.
Dorothea también había empezado a llamar la atención de la policía luego de que se realizaran quejas de que estaba llevando de manera ilegal un negocio de acogida. La visitó un agente del Departamento de Servicios Sociales, y aunque este conocía sus antecedentes de mal uso de los beneficios de sus clientes, ella fue capaz de convencerlo de que todo estaba bien. Este declaró en su reporte que las quejas eran infundadas.
Puente continuó con sus actividades sin problemas hasta que Peggy Nickerson, una trabajadora social que había enviado muchos clientes a la casa de Dorothea empezó a sospechar que algo no estaba bien luego de que al tratar de visitar a algunas de las personas que ella había enviado a la casa esta le dijera que ellos se habían mudado. Sin evidencia para probar sus sospechas, Nickerson optó por dejar de enviar personas a casa de Puente, por si acaso.
El 7 de noviembre, tras haber visitado la casa, Judy Moise fue a la policía y reportó a Montoya como desaparecido ya que no creía la historia de que este se había ido a Mexico.
La policía fue entonces a interrogar a Puente al respecto y echar un vistazo a la casa. Durante esta visita un inquilino de la casa le pasó una nota a la policía en la que establecía que Puente le había pedido mentir.

Fuente: murderpedia.org

Cuatro días más tarde, el 11 de noviembre de 1988, la policía regresó a la casa con una orden de registro.
Al revisar la casa no encontraron nada fuera de lo ordinario, pero una vez en el patio notaron que en una esquina a sureste de la propiedad la tierra parecía haber sido removida recientemente, por lo que decidieron cavar en el lugar.
Allí encontraron restos que parecían humanos.
Cuando le informaron sobre el hallazgo a Dorothea esta actuó sorprendida.
Decidieron detener la búsqueda cuando encontraron un zapato con un pie aún en él para regresar al día siguiente con equipo apropiado.
A la mañana siguiente regresaron con un equipo de profesionales y maquinaria adecuada para retomar la exploración del patio.
Desenterraron primero el cuerpo que los oficales habían descubierto el día anterior. Este pertenecía a una mujer pequeña de cabellos grisáceo que ya no era más que un esqueleto, a quien identificarían luego como Leona Carpenter.
Mientras la excavación tenía lugar, Dorothea se acercó al detective a cargo y preguntó si se encontraba bajo arresto a lo que este respondió que no, tras lo cual ella se excuso diciendo que iría a tomar un café en un hotel cercano.
Rápidamente el equipo encontró otros tres cadáveres bajo la capa de cemento. Un quinto cuerpo fue encontrado bajo un gazebo en el patio lateral.
Encontraron un total de siete cuerpos: Leona Carpenter, la primera en ser encontrada; Alvaro Montoya quien llamaba a Dorothea “Mama”; Dorothy Miller, nativo americana de 64 años con un problema de bebida que disfrutaba el recitar poemas; Benjamin Fink, un alcoholico de 55 años; Betty Palmer, a quien le faltaban la cabeza, las manos y parte de las piernas; James Gallop y Vera Faye Martin.
Las autopsias revelaron grandes concentraciones de Flurazepam en los siete cuerpos.
La policía encontró docenas de indicaciones para esta droga dentro de las pertenencias de Dorothea Puente. Además descubrieron que esta había cobrado más de 60 cheques de beneficios que pertenecían a los fallecidos, luego de sus respectivas muertes.
Con está evidencia y un motivo establecido la policía podía proceder al arresto de Dorothea Puente.
Siendo el único problema que esta nunca había regresado de su “café” en el Clarion Hotel.

SUS VÍCTIMAS

Fuente: murderpedia.org

Su arresto

Dorothea había empacado una maleta, tomado 3000 dólares en efectivo y emprendido la ida.
Teniendo que soportar la vergüenza de haberla dejado escapar, la policía inició un operativo de búsqueda y solicitó la asistencia del FBI.
Encontraron registros de que Puente había reservado un vuelo a su nombre con destino a los Angeles, el cual nunca abordó. Por lo que la policía descartó L. A. Como un posible lugar de destino. Lo que solo fue otro motivo de burla para la policía local dado que Dorothea estaba en Los Angeles, al que había llegado vía autobús.
A pocos días de su llegada a L. A. Dorothea conoció a Charles Willgues. Un Carpintero retirado de 59 años. Se presentó como Donna Johanson, dijo ser de Sacramento y que había enviudado recientemente. Se inventó una historia lastimera de como su llegada a L. A. Había estado llena de contratiempos.
Dorothea empezó a mostrar interés de inmediato en cuánto dinero obtenía Willgues de la Seguridad Social y una vez obtuvo la información procedió a sugerir mudarse juntos.
Willgues rechazó la oferta pero hicieron planes de reunirse nuevamente al día siguiente.
Una vez de regreso en su vivienda el hombre pudo descubrir quién era ella debido a las fotos que aparecían en la televisión y decidió llamar a la estación de TV local, quienes llamaron a la policía.
Poco después la policía rodeaba el motel en que Puente se estaba quedando y la pusieron bajo arresto.

Fuente: murderpedia.org

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Dorothea Montalvo Puente

Durante el viaje de regreso a Sacramento ella le dijo a un reportero que no había matado a nadie y que ella “había sido una muy buena persona alguna vez”.
Al mismo tiempo la policía empezó a investigar la muerte de Ruth Monroe y la desaparición de Everson Gillmouth, cuyo cuerpo aún no había sido identificado luego de su hallazgo a inicios del 1986.

Juicio

Se le acusó de nueve asesinatos.
El 31 de Marzo de 1989, ante la Corte Municipal de Sacramento Dorothea se declaró inocente.
El Juicio inició en Febrero del 1993.
Debido a la gran publicidad del caso antes de iniciado el mismo, se movió la locación de Sacramento a Monterey.
Tomó tres meses formar el jurado, que se conformó de ocho hombres y cuatro mujeres.
El resumen de la fiscalía con respecto al crimen fue simple. Establecieron que Puente asesinó a sus inquilinos guiada por la avaricia, que su objetivo fue robarle sus cheques del gobierno.
La defensa de Dorothea Puente argumentó que los huéspedes murieron de causas naturales y que ella no había llamado a las autoridades pertinentes para recoger los cuerpos debido a que estaba manejando esa casa de acogida en contra de las condiciones establecidas para su libertad condicional y temía volver a ser enviada a prisión. Dijeron además, que el dinero que los huéspedes pagaban no era suficiente para ella llevar el lugar y subsistir y que por eso ella había recurrido al robo. Pero mantenían que no era una asesina.
El juicio duró cinco meses, hubo 153 testigos, 3100 piezas de evidencia y un modelo a escala de la casa. Durante este Puente se aseguró de mantener una apariencia de dulce ancianita.
El mayor problema de la fiscalía fue que no había testigos de los asesinatos y solo pudieron probar la casa de muerte en el caso de Ruth Monroe dado que los otros cuerpos encontrados estaban demasiado descompuestos para determinar con certeza una causa de muerte. Sin embargo el haber encontrado flurazepam en todos los cadáveres desenterrados fue algo que utilizaron en su favor. Este puede ser letal, especialmente al combinarse con alcohol u otros sedantes.
Un doctor testificó en el juicio preliminar que Puente había usado la identificación de Dorothy Miller para intentar conseguir una indicación para Dalmane (nombre comercial del Flurazepam). Además otros testificaron que algunos huéspedes se quejaban de que ella les medicaba.
Una antigua residente de la casa de huéspedes, Carol Durning, testificó que escuchó a Puente decirle a James Gallop, una de las víctimas, que tenía que irse a no ser que le permitiera a ella hacerse cargo de su dinero. Y que este se quejó más tarde de que Puente le estaba dando drogas para hacerlo dormir todo el tiempo.
Alvaro Montoya se quejó ante William Johnson, un empleado del centro de desintoxicación en el que vivía antes de mudarse a casa de Dorothea, de que está le estaba administrando una medicación que a él no le gustaba. Johnson la confrontó al respecto y ella se puso furiosa y le dijo que se llevara a Montoya de regreso al centro si pensaba meterse en sus asuntos.
Para cubrir la muerte de Montoya, Puente le pagó a Donald Anthony, un residente de una casa de transición local, para que llamara a la trabajadora social de Montoya haciéndose pasar por su cuñado y le dijera que este se había mudado con su familia fuera del estado. Sin embargo este no pudo comunicarse directamente sino que dejó un mensaje en el que por error usó su nombre real en lugar del del cuñado de Montoya.
Un experto en caligrafía confirmó que Puente había falsificado las firmas de los siete fallecidos encontrados en la casa en 60 cheques federales y estatales que fueron enviados a la casa entre 1987 y 1988.
Se estima que ella estaba ganando unos 5000 dólares al mes con este fraude. La fiscalía optó por no agregar el cargo de falsificación para no complicar más el caso para el jurado.
Entre los testigos de la fiscalía estaba Florez, quien construyera el ataud en que Puente se deshiciera del cadáver de Everson Gillmouth. Este habló de su envolvimiento en el caso. No se presentaron cargos en su contra debido a que había pasado el estatuto de limitaciones para su caso.
Homer Myers, quién vivió en la Casa de Puente por dos años, admitió haber cavado sin saberlo alguna de las tumbas en que encontraron a los cadáveres. Alegó que Puente le pidió cavar un agujero de cuatro pies para sembrar un árbol pequeño. Además testificó que las cosas se pusieron difíciles entre ellos cuando el se rehusó a concederle poder para cobrar sus cheques de la seguridad social.
El jurado deliberó por un mes y declararon a Puente culpable de asesinar a Dorothy Miller, Benjamin Fink y Leona Carpenter. No pudieron ponerse de acuerdo en cuanto a los otros y el juez declaró juicio nulo en cuanto a esos cargos.

Fuente: murderpedia.org


El 10 de diciembre de 1993 Dorothea Puente fue condenada a dos cadenas perpetuas sin la posibilidad de apelación. Fue enviada a los 64 años al Central California Women’s Facility, la prisión de mujeres más grande del país.

Tras el veredicto

Por el resto de su vida ella mantuvo que era inocente y que todos habían muerto de “causas naturales”.
En 1998 Dorothea empezó a escribirse con Shane Bugbee, quien realizó una larga entrevista con ella a lo largo de varios años. Ella empezó a enviarle varias recetas y en 2004 se publicó el libro “Cooking with a Serial Killer”. Este incluía una larga entrevita y casi 50 recetas, además de varias piezas de arte que Dorothea envió a Bugbee.
Murió de causas naturales el 27 de Marzo del 2011, a la edad de 82 años, en la prisión de Chowcilla, California.

FUENTES:
https://murderpedia.org/female.P/p/puente-dorothea.htm
https://www.crimemuseum.org/crime-library/serial-killers/dorothea-puente/
https://allthatsinteresting.com/dorothea-puente
https://citv.es/fichados/dorothea-puente/

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