Desde que estaba planeando quedar embarazada tenía claro que mi objetivo era llegar a los dos años con la lactancia materna.

Por fortuna para mi pequeña y para mí nuestro proceso de lactancia fue relativamente sencillo.

Conforme se acercaban su dos años quedó claro para mí que estaba lista para cerrar esa etapa, sin embargo me preocupaba un poco que mi niña no estuviese en la misma página que yo.

Sabía que no quería que luego de una lactancia exitosa el destete resultase traumático.

Y hoy, luego de un par semanas desde que di el seno por última vez, puedo decir que lo conseguimos. Un destete sin traumas.

Mi hija dejó el pecho de un día para otro, literal, sin mayor dificultad.

¿Cómo lo hice? Nos preparé a ambas para poner fin a la lactancia materna.

Y aunque no para todos funcionan las mismas cosas, aquí les comparto lo que me funcionó a mí.

1. Una lactancia feliz.

Puede sonar a que esto no viene al caso ya que estamos hablando del destete, pero creo que la razón principal por la que este proceso de destete fue tan sencillo para nosotras fue porque habíamos tenido una lactancia feliz.

Desde que estuvo en mis brazos por primera vez hasta hace unas semanas mi nena tuvo acceso al pecho, salvo en muy contadas ocasiones, a libre demanda. Cuando y dónde quisiera. Sin recriminaciones ni nada parecido.

Creo que eso hizo que entendiera que ella controlaba en cierta forma la situación, que yo no la estaba obligando a dejar la teta sino que le estaba preguntando si estaba lista.

Mi plan original fue abordar el destete con el método de no ofrecer no negar, pero básicamente eso era lo que estaba haciendo desde que nació. Así funciona la libre demanda. Se la daba siempre que quería por lo que cuando la dejo fue básicamente de un día para otro. Un día sencillamente ya no tomó más.

2. Preparación mental

Como mencioné antes nos preparé a ambas para el destete y la preparación mental fue muy importante. Quizás incluso más para mí que para ella.

Solemos creer que este proceso solo podría resultar penoso para el niño (que no debería si está listo) pero realmente pienso que resulta más chocante para mamá el ver que este proceso llega a su fin. Nunca es fácil ver a nuestros niños crecer. Soy yo quién aún siente algo de nostalgia al saber que ella ya no toma mi pecho y no parece importarle.

Por eso es necesario saber de antemano que estamos listas realmente para ponerle fin a la lactancia y que lo hacemos por convicción personal y no por presión de terceros.

En cuanto a lo que hice con mi niña fue hablar. Le dije con tiempo lo que estaba pensando. Que pronto pondríamos fin a esa etapa. Y pedía su opinión aunque no pudiese darmela. Y parece que funcionó.

3. Ofrecer opciones

Un tiempo atrás empecé a preguntarle cuando pedía el seno si quería teta específicamente o si solo quería leche.

Debemos recordar que para nuestros bebés la teta no sólo es fuente de alimento sino también de consuelo, por eso empecé con tiempo a tratar de hacer la diferenciación y que ella también fuera comprendiendolo.

Así que empezamos con el ejercicio de determinar si solo era hambre y podía saciarse con otra cosa o si quería específicamente pegarse a la teta. Y pronto ella estuvo eligiendo según su necesidad.

Esa es otra forma de cederle a ella parte del control y no forzarla simplemente a hacer lo que queremos.

También cuando se daba algún golpe y buscaba la teta como consuelo empecé a abrazarla por un instante antes de darle el pecho. Con el tiempo se calmaba solo con el abrazo.

4. Involucrar a alguien más

Mi nena casi siempre se pegaba al seno para dormir y estaba segura de que ese podría ser nuestro mayor obstáculo a la hora del destete.

Y sin importar que tanto sueño tuviese no había forma en que se durmiera conmigo sin pegarse al pecho, así que empecé a turnarme con mi marido. Si él estaba en casa a su hora de dormir, él la llevaba a la cama. Si ella se despertaba a mitad de la noche, él se levantaba.

El fin de semana en que empezamos el destete oficial y cuando ella la dejó fue su presencia lo que ayudó a que ella no buscara pegarse al seno por simple aburrimiento.

5. Ir de a poco

Aunque yo dije antes que la dejó de un día para otro, eso no es cierto.

El destete empieza a los seis meses, cuando se va de lactancia materna exclusiva a complementar con sólidos, por lo que es un proceso gradual.

Y esa es la garantía real de que no sea un proceso traumático, por lo que lo ideal es ir eliminando tomas.

Como mencioné antes eliminé la toma nocturna involucrando a su papá.

Y fui disminuyendo con unos meses de antelación las tomas en la calle.

Aunque no se la negaba si realmente la quería. Sin embargo ofrecía antes sustitutos como mencioné en el tercer punto.

¿Cómo fue nuestro destete definitivo?

Por lo general yo le daba el pecho tan pronto se levantaba. Ese día para cuando ella se levantó yo ya estaba metida en el baño duchandome por lo que no pude hacerlo. Su papá se encargó de darle el desayuno y luego salimos a la calle. Para cuando regresamos a casa ella seguía tranquila y de buen humor aceptando sustitutos a la leche materna. Así que le dije a mi esposo que intentaríamos pasar todo el día sin darle el pecho. Y lo logramos. Para cuando ella se fue a dormir esa noche los pechos me estaban matando así que me extraje la leche y se la guardé para el día siguiente.

A la mañana siguiente se levantó pidiendo su teta y yo se la di sin dudar. Luego le dí la que me había extraído. Y para medio día ella buscó mi pecho para dormir la siesta. Se lo di. Y esa fue la última vez.

Salimos a comer fuera y por el resto del día seguimos dándole opciones cuando pedía el seno. Mi pregunta siempre era ¿tú quieres teta o quieres leche? Su respuesta siempre era leche. Y eso le dabamos. Pero no la mía.

Paso el resto del día, igual de buen humor, y luego de que se durmiera esa noche le dije a mi esposo: creo que oficialmente se terminó.

Lo dos días siguientes continuamos dandole la opción de elegir. Sin embargo ella ya casi ni siquiera pedía la teta. Para el tecer día tras esa última toma ya no la pedía en lo absoluto. Y para el quinto o sexto día se la ofrecí, le pregunté si quería teta y me dijo sencillamente: no.

En ese momento fue definitivo. Ya no quería más teta.

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Publicado por Haidelis Montero

Escritora. Egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Aparte de escribir, mis pasatiempos favoritos son leer y escuchar música. Me he convertido en madre recientemente y es otra faceta de mi vida que estoy disfrutando enormemente.

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